Uno de los atractivos más relevantes de la capital romana: Su gastronomía (Consejos y recomendaciones)
Poder venir a la capital romana y disfrutar de sus recetas tradicionales es algo que realmente vale la pena hacer. Es tan importante como visitar sus lugares de interés cultural. Por ello, a continuación, tendrá la posibilidad de conocer mucho más sobre este aspecto que nos ofrece la capital italiana. En sí, hay cientos de establecimientos gastronómicos, sin embargo, les daremos un par de consejos para que pueda dilucidar bien y escoger los mejores durante su estancia.
En primer lugar, podemos decir que comer barato en Roma, depende de la zona que se vaya a visitar. Por ejemplo si se quiere comer una pasta con vistas al Panteón el precio puede salir algo elevado, convirtiéndose en un placer extra que puede abonar si es que su presupuesto es alto. Para los que no tengan mucho dinero disponible, lo mejor que puede hacer es ir a la zona de Termini, ya que allá existen una gran cantidad de pequeños restaurantes familiares que son asequibles para cualquier bolsillo. Además la calidad de su servicio es aceptable y el trato es genial. Por otra parte, para quienes les gusten las recetas exóticas, debe saber que también hay muchos sitios de este tipo en Roma. Pero si prefiere algo más sencillo y no tan ostentoso, puede ir a los establecimientos de comida rápida o a los donde se sirven pizzas al peso para llevar. Esta última alternativa es la más económica de todas. Finalmente, puede visitar alguna “Tavola Calda”, la cual es como una especie de buffet de comida lista para degustar.
Otros sectores buenos para comer son el Trastevere, con sus trattorias y la zona universitaria de San Lorenzo. Eso sí, muchos coinciden que lo más caro e increíblemente lo de peor calidad se encuentra en los alrededores del Vaticano. Esta premisa también puede darse en los locales que se encuentran en las inmediaciones de las tracciones de relevancia. Como dato añadido, sepa que las cafeterías del interior del Vaticano si son buenas y ofrecen recetas a precios reducidos. Lo ideal es ir a la zona de autoservicio, porque el restaurante a la carta es caro y no ofrece buenas vistas. De otro lado, algo que resulta muy barato es comprar pan y algún embutido. También puede comprar alguna clase de queso tradicional italiano (parmesano o salami) y saciar el hambre. Por último, frente a la Fontana de Trevi existe una tienda de delicatessen a precios razonables. Lo ideal es echarle una moneda a la fuente e ir de inmediato a probar un bocadillo exquisito.
Ahora es momento de dar algunos consejos prácticos respecto al tema culinario. Primero, podemos contarle que el vino blanco suele ser bueno, mientras que el Limoncillo es muy digestivo y sobretodo exquisito. Una tercera opción es el vino rosado o también conocido como Lambrusco. Cambiando de aires, sepa que la pasta la cuecen bastante, siendo algo más dura que las servidas en otras partes del orbe. Eso sí, las pizzas son realmente excelentes, pudiendo ver como la masa es delgadita y bien realizada. Resulta genial saber que no están elaboradas con muchos ingredientes para no fusionar demasiados sabores. Respecto al tema de las cuentas a pagar, estas suelen complementarse con los servicios de pan e coperto. En sí, la cantidad a abonar no es muy alta, llegando a ser un par de euros más de la cifra total. Como recomendación, se debe preguntar sobre los cargos que aparecen allí. No hay que confiarse, puesto que a veces se han dado caso de cuentas erróneas pueden ser algo elevadas. Cabe acotar, que los “inconvenientes” habituales suelen venir de los cobros por el servicio y por los precios que se vinculan a gramos y no a platillos. Es decir, los diez euros que figuran en la carta para el filete se transforman en treinta euros en la cuenta, ya que el filete pesaba trescientos gramos. Por este motivo, lo mejor que se puede hacer es preguntar con anticipación y leer con detenimiento las letras pequeñas.
Por otra parte, a los que les guste la carne, en Roma, podrá probar la afamada carne toscaza y la salchicha romana. Esta última puede ser servida en dos versiones, siendo una de ellas picante y la otra no picante. Se aconseja ir a las enotecas, lugares en donde nos ofrecen copas de vino junto a embutidos y quesos suculentos. Finalmente, al mirar los precios hay que fijarnos también en las bebidas, debido a que en muchas ocasiones los cargos desorbitados vienen de los cafés, de los refrescos y de las botellas de agua. Estos problemas suelen darse muchas veces en los sectores turísticos de la ciudad. Tenga cuidado con los establecimientos gastronómicos que no muestren sus precios de manera clara y directa.
Ya para concluir, hay que tener cuidado con el afamado gelato, ya que en los sitios más tradicionales, así como en el centro histórico los heladeros suelen subir los precios de forma abrumadora. Hay algunos que llegan a cobrar por copas pequeñas seis euros, lo cual resulta un verdadero abuso. Lo mejor es ir a heladerías conocidas como Giolitti y Gelato di San Crispino. La primera de ellas se encuentra en via Uffici del Vicario 40, junto al Panteón, mientras que la segunda está a cien metros de la Fontana de Trevi, más precisamente en Via Della Panetteria 42. Luego de haber conocido más datos sobre lo que puede encontrar respecto al tema culinario, no lo piense más y disfrute de todo lo que hay durante su estancia por Roma. Tenga cuidado y sea precavido. De esta manera, podrá pasar unas vacaciones fabulosas que siempre recordará. Se lo aseguro.
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