¿Y su comida en Roma?

Cuando uno pasea por los diversos lugares de Roma, a veces se le antoja comer algo. Degustar un platillo se puede convertir en una cuestión de vida o muerte. Por eso, lo más recomendable es visitar uno de los tantos restaurantes que existen en la Ciudad Eterna. Lo mejor de todo es que hay locales para todos los gustos y bolsillos. Algunos sitios recomendados para los turistas son los siguientes: El Restaurante La Medusa. Su menú cuesta quince euros y nos viene un plato a elegir, pan, postre y una bebida. El Ristorante Da Ciencia. Aquí en los días laborales, el precio a pagar por el menú de carne es de diez euros, si es de pescado llega a los quince. Otros lugares que también podemos visitar son el Ristorante Pizzeria Collone (especialistas en comidas romanas y amatriciane), la Trattoria Scavolino (especialistas en platillos romanos), el Boccon (comida italiana de gran calidad), el Harry’s (especialistas en comida italiana), el Lorodinapoli (especialistas en platillos napolitanos), el II (especialistas en comida romana y hebraica) y el Dar.

Platillos típicos de Roma y de Italia en general son las deliciosas pastas, el exquisito ossobuco y el inigualable carpaccio. Probar estos platos es algo excepcional ya que son la principal atracción culinaria que tiene Roma para ofrecernos. Cuando los turistas van a los diferentes restaurantes y piden estos platos, quedan maravillados y sorprendidos por su grato sabor y aroma. Por esta razón, vuelven de manera seguida para poder volver a degustarlos. Si uno prueba la comida italiana, se enamora de ella y nunca la deja. Eso es algo cierto que se cumple año tras año con todos los turistas que llegan hasta Italia. Asimismo, otro aspecto que es importante de mencionar porque involucra la economía de los viajeros se relaciona al precio de los platillos. Muchas veces uno va a los restaurantes sin preguntar y al momento de recibir la cuenta vienen las sorpresas desagradables. Lo mejor es averiguar bien y ver si el servicio es tipo buffet o si es más sencillo. Después de haber hecho esto ya uno puede dejarse llevar por la seducción de la comida italiana.

Además de la gran variedad de restaurantes que pueden existir a lo largo y ancho de Roma, los turistas también pueden disfrutar de algún aperitivo en otros lugares de la ciudad mientras se la visita. Por ejemplo, sentado en las escalinatas de cualquier plaza, se pueden comer pizzas, hot dogs o hamburguesas y ver el andar de los romanos. Ver ese espectáculo es algo muy relajante y espectacular. Estar en otra nación y comer tranquilo mientras ves pasar tanta gente a tu alrededor es una experiencia única. Te sientes extraño y a la vez especial. Por eso, es común ver a muchas personas haciendo esto.

Si uno visita el Vaticano, lo ideal es planificar el viaje para no tener que comer en los alrededores. Para muchos los precios a pagar son altos, por eso, preferible es comer en las cafeterías del Vaticano. Aún cuando parezca imposible de creer, a diferencia de otros museos del orbe, la comida que se oferta aquí es muy barata y de muy buena calidad. Por esta razón, no dude en visitar este lugar tan mágico y espiritual, dándose el gusto de poder probar diversos platillos que estén al alcance de economía.

Otra alternativa que puede ser de gran utilidad es beber una taza de café en los diversos locales donde lo expenden. Ir a alguno de los bellos cafés añejos es una vivencia excepcional. Poder disfrutar del sabor y el aroma de un capuchino o de una copa de vino es algo que se debe hacer de hecho si es que se visita Roma. Para muchos de los turistas y de los oriundos de la zona, lo ideal es ir a algún café de la Plaza Navona y contemplar las estrellas en combinación con la luz de las velas. Una noche en compañía de un buen café es un excelente aliciente para continuar con la travesía turística. Para los que prefieren la tranquilidad y la calma por encima de todas las cosas, lo más recomendable e que se sienten en las escalinatas de cualquier plaza y degustar un corneto. No debemos olvidar que cuando la fiesta acaba, los romanos y los turistas van rumbo a los cafés en busca de los afamados cornetos.

Si uno camina por toda la ciudad a lo largo del día, lo idóneo es que se tome varios descansos y se pueda comprar buena comida. Esto aliviará el cansancio y reanimará el espíritu para seguir con la caminata. De otro lado, lo que se debe probar sí o sí en materia de dulces es el gelato italiano. Tanto en Vanni como en Pellacchia se puede disfrutar de este confite. Los pasteles y los helados que se venden también en Roma son muy suculentos.

Algunos de los locales más prestigiosos y donde se oferta un producto de excelente calidad son los siguientes: El Antico Café della Pace, el Antico Café Greco, el Babington’s Tea Room, el Bar Rosati, el Casina Valadier, la Caffeteria Barcaccia, el Canova Bar & Café y el Café de Paris. En el caso del penúltimo local, su horario de atención es bastante amplio. Empieza a las ocho de la mañana y concluye a las doce de la noche. El almuerzo se sirve desde las doce del mediodía hasta las tres y treinta de la tarde, mientras que la cena desde las siete hasta las once de la noche. El último local, atiende todos los días y se caracteriza por su servicio eficaz. El día martes está cerrado y no se atiende al público.

If you enjoyed this post, please consider to leave a comment or subscribe to the feed and get future articles delivered to your feed reader.

Comments

No comments yet.

Leave a comment

(required)

(required)